Clubes de lectura virtuales: cómo son y cuál es su proyección de futuro

Clubes de lectura virtuales: cómo son y cuál es su proyección de futuro

¿Cómo son los clubes de lectura virtuales? ¿Cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles? ¿Cuál es su proyección de futuro?

Estas y otras cuestiones afines sobre los clubes de lectura virtuales son a las que intentan dar respuesta Maria Delmàs-Ruiz, Joffre Lleal Ronda y Esther Suriñach Vicente en un artículo publicado recientemente, que aporta algunas claves que se suman a otras ideas sobre este tipo de actividad que hemos compartido en este espacio.

Para recabar información para la elaboración del mismo, sus autores han enviado encuestas a conductores de clubes de lectura virtuales. En ellas, les han hecho preguntas sobre los aspectos organizativos de sus clubes y su funcionamiento. Y, también, su valoración de los mismos. De esta manera, los datos cuantitativos se han complementado con los aspectos cualitativos. En el conjunto se aporta una visión general de la situación real de este tipo de clubes. Y se perfila su proyección de futuro.

Definición de los clubes de lectura virtuales.

Los clubes de lectura virtuales contemplados en este informe son grupos de personas que conversan en torno a una lectura común durante un periodo de tiempo que oscila entre los tres y los doce meses. Suman un mínimo de veinte inscritos, si bien el 60% supera los cincuenta. Incluso, en algunos casos, sobrepasan los cuatrocientos y hasta el millar de inscritos.

Aunque los clubes tienen un buen número de inscritos, los participantes son muchos menos del total. Ahora bien, quienes intervienen activamente lo hacen con implicación y compromiso y de esto se deriva una valoración positiva por parte de los responsables de la actividad. Estos coinciden, por otra parte, en que su participación casi diaria es clave para mantener la actividad del grupo y evitar que los inscritos se desconecten.

Puntos fuertes y puntos débiles.

Entre los puntos fuertes, el informe destaca la flexibilidad. Desde la flexibilidad horaria a la que supone que los participantes se apunten cuando quieren, y se desapunten cuando el tema no les interesa o tienen otras prioridades. También se destaca como positivo el hecho de no necesitar un espacio fijo para la realización de la actividad, entre otros aspectos. Uno de los que nos parece interesante subrayar es el que la propuesta llega a usuarios más diversos. Y que se incorpora un perfil más joven que en los clubes presenciales. Además, en muchos casos, el autor, el traductor o el editor se suma a la conversación. También es destacable que la plataforma en la que se desarrolla se convierte en una herramienta de fomento y prescripción lectora porque sus contenidos se mantienen en la Red en abierto para cualquier interesado.

Entre los puntos débiles, llama la atención que, en los tiempos que corren, las plataformas que los albergan estén poco desarrolladas tecnológicamente. Otro aspecto que se señala en este epígrafe es la falta de control de los inscritos potenciada por la inconstancia que promueve la virtualidad. Y un aspecto que ya hemos señalado: la falta de participación de muchos inscritos. A largo plazo, además, los lectores se cansan porque no existe el vínculo afectivo y personal de los clubes de lectura presenciales. Dinamizar el grupo y establecer una comunidad es un reto difícil. De ahí que muchos conductores destaquen la importancia de introducir elementos presenciales en los clubes de lectura virtuales: encuentros que sirvan tanto para estimular la participación como para motivar y fidelizar a los lectores.

Proyección de futuro.

Aunque, como hemos visto, hay algunos aspectos que se pueden mejorar, los clubes de lectura virtuales tienen interés y un camino por recorrer gracias a las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación y el uso generalizado de Internet. De ahí que muchas administraciones y bibliotecas (públicas y universitarias) apuesten firmemente por este tipo de clubes. En cualquier caso, más allá de las buenas intenciones de sus promotores, se requiere de inversiones y de mejoras tecnológicas en muchas de las plataformas o interfaces.

Podéis consultar el artículo completo en este enlace.

 

Imagen de Pexels en Pixabay.

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