Los lectores, ¿un buen partido o no? Quizás, depende

El lector, ¿un buen partido o no?

La lectura desarrolla la capacidad empática en la vida real, ¿puede, por tanto, convertir al lector en buen partido? ¿o hay que considerar otras variables?

 

Estos días varias circunstancias han traído a nuestra memoria un post que publicamos hace un año en este blog, en el que hablamos de la influencia de la lectura en el desarrollo de la capacidad empática de los lectores, a tenor de los datos de dos estudios recogidos en un artículo de Annie Murphy Paul para TIME. Según estas investigaciones sobre las capacidades de los aficionados a la lectura de ficción, que se se llevaron a cabo en los departamentos de psicología de la Universidad de York y de la Universidad de Toronto en 2006 y 2009, respectivamente, los lectores frecuentes de ficción son un buen partido porque son más capaces de entender a otras personas, empatizar con ellas y ver el mundo desde su perspectiva. Esta capacidad también se detectó en niños en un estudio llevado a cabo en 2010.

La literatura ejercita nuestro cerebro y nos mete en la piel de los diferentes personajes que protagonizan las historias, de tal forma que se desarrolla nuestra capacidad empática en la vida real y nos convierte en un buen partido. Esto, además, sucede de una forma más intensa cuando se realiza la práctica en formato impreso, afirman estos estudios, porque favorece la lectura profunda. El lector no tiene que tomar decisiones como acceder o no a un hipervínculo, lo que le permite mantenerse completamente inmerso en la actividad, así como reflexionar, hacer análisis…, según investigaciones recientes en ciencia cognitiva, psicología y neurociencia.

Sin embargo, hoy leíamos un artículo en el que se vinculaba la memoria a corto plazo, crítica para la comprensión lectora, con las habilidades para mentir de los niños y niñas. En él se proporcionaban datos de un estudio que mostró cómo la memoria a corto plazo favorecía a los niños y niñas a la hora de mentir. Con estas informaciones se nos ha ocurrido hacernos la siguiente pregunta: ¿tienen los lectores mejores habilidades para relacionarse porque empatizan mejor? ¿o porque mienten mejor? ¿o depende? La cosa puede tener miga. Quizá un próximo estudio arroje algunas respuestas. Mientras tanto, ¿qué opináis?

 

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