Los libros ilustrados tienen un potencial extraordinario para enseñar vocabulario nuevo a los más pequeños y desarrollar sus habilidades lingüísticas. Por esa razón deberían ser herramienta indispensable en esos primeros encuentros con el lenguaje.

Jessica L. Montag, Michael N. Jones y Linda B. Smith, tres especialistas del Departamento de Psicología y Ciencias del Cerebro en la Universidad de Indiana Bloomington, han realizado un estudio para comprobar la eficacia de los libros ilustrados en la adquisición y el aprendizaje de vocabulario por parte de los niños pequeños, comparado con otras actividades como hablarles o leerles un texto.

A partir de la selección y el análisis de cien libros ilustrados para niños, estos investigadores identificaron palabras diferentes y mucho más singulares que las que se emplean a la hora de hablar, que los convierten en una fuente importante de vocabulario y en una herramienta muy beneficiosa para el desarrollo de las habilidades lingüísticas de los más pequeños.

Cuando los mediadores, padres, madres, profesionales, comparten un libro ilustrado con los bebés, comparten también palabras que son relativamente poco comunes en el lenguaje hablado o que aparecen con una menor frecuencia. En estas lecturas compartidas, los pequeños se encuentran inmersos en un ambiente en el que están expuestos a toda una serie de palabras que difícilmente apreciarían en una conversación o en una lectura en voz alta.

Estos hallazgos, aseguran estos especialistas, no solo son un conjunto de datos sobre el funcionamiento de la adquisición del lenguaje en edades tempranas, sino que también se pueden emplear como referencia en el aprendizaje de otros idiomas o en las fases posteriores durante el procesamiento del lenguaje, la estabilización y el rendimiento en la escuela, de una forma más genérica.

Estos psicólogos concluyen que la variabilidad en la frecuencia con que los mediadores lean a los niños pequeños puede ser una fuente importante de diferencias individuales en su capacidad del lenguaje. La diversidad léxica está fuertemente ligada a un crecimiento más rápido del vocabulario temprano y es muy beneficiosa para darle una buena magnitud.

 

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