Bibliotecas familiares públicas, un nuevo concepto de biblioteca

Bibliotecas familiares públicas, un nuevo concepto de biblioteca

La familia tiene una receta única para el desarrollo de sus hijos como lectores, en la hay un ingrediente cuasi mágico: el de los afectos. Pero no siempre cuenta con los recursos o las claves necesarias para trabajar la lectura. Las bibliotecas familiares públicas pueden ser, en este sentido, una herramienta muy valiosa.

 

Con la lectura (como con otros hábitos saludables) conviene empezar cuanto antes. El lector no nace, se hace a través de la práctica y la constancia en el contacto con buenas historias de forma espontánea, natural, entusiasta. Si los afectos están presentes, los resultados se potencian, por eso el papel de la familia en el desarrollo del gusto por la lectura y de los hábitos lectores es clave. Sin embargo, muchos padres y madres pueden no contar con recursos o claves para trabajar la lectura en casa; también puede que les falte seguridad. La labor de los profesionales en este sentido puede ser muy valiosa, por eso hoy damos cuenta de un nuevo concepto de biblioteca: las bibliotecas familiares públicas.

Surgidas en 1979 en la Biblioteca Pública de Middle Country (Centereach & Selden, NY), las bibliotecas familiares públicas han constituido una red nacional de cuatrocientas bibliotecas familiares en veintinueve estados de Estados Unidos, en la que los espacios bibliotecarios se han rediseñado para dar la bienvenida a los niños y niñas desde sus primeros meses de vida, y conectar a sus padres con recursos, programas y servicios de la biblioteca y de otras agencias de servicios para familias.

Estas bibliotecas familiares están basadas en un modelo de servicio a la familia integral, que ofrece información sobre la infancia temprana, formación parental, alfabetización temprana, socialización, y apoyo familiar. Una ampliación del papel tradicional de los servicios para niños, construida sobre la creencia de que la salud, el aprendizaje temprano, la implicación parental, y las comunidades de apoyo tienen un papel clave en el crecimiento y el desarrollo de los niños; que, además, faculta a los bibliotecarios infantiles como agentes del cambio en el aprendizaje temprano y las bibliotecas.

Los principales elementos de las bibliotecas familiares públicas son una colección adecuada de materiales de lectura de distintas tipologías y en diferentes formatos y soportes, un espacio dentro de la zona infantil adaptado a familias con niños pequeños, uno o varios bibliotecarios cualificados, el diseño de una programación apropiada, y el desarrollo de un taller para padres e hijos.

Una iniciativa que ha aumentado la conciencia y el reconocimiento de la biblioteca pública como una institución clave aliada en la promoción de un desarrollo saludable de los niños y sus familias. Podéis ampliar la información en su web.

 

Fuente: School Library Journal.

 

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