La llegada de los robots cuentacuentos

La llegada de los robots cuentacuentos

Los robots cuentacuentos llegan a las aulas de la mano de la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF), con el objetivo de acompañar a niños y niñas preescolares en su proceso de aprendizaje y desarrollo del lenguaje.

 

Los robots están entre las tecnologías emergentes de 2015, según un panel de expertos del World Economic Forum. La presencia de robots en nuestros espacios laborales y domésticos dejará de ser en breve algo que asociemos con las películas de ciencia ficción. Cada vez son más las iniciativas que podemos ver en relación con la incorporación de estos asistentes en nuestro entorno. Hoy hablamos de robots cuentacuentos.

Según hemos leído estos días en Lectura Lab, la Fundación Nacional para la Ciencia está liderando un ambicioso proyecto de introducción de robots cuentacuentos en la aulas, con el objetivo de fomentar el aprendizaje y el desarrollo de habilidades lingüísticas en los niños y niñas en edad preescolar a través de la narración de historias.

Cynthia Breazeal, profesora asociada en el MIT Media Lab con años de investigación en torno a los robots, es la responsable de este proyecto. En su opinión, estos robots cuentacuentos ofrecen funcionalidades únicas y personalizables para fomentar el aprendizaje e impulsar los logros académicos de los más pequeños, tanto desde un punto de vista físico como emocional.

Este proyecto de investigación –señala Breazeal– se está desarrollando para evaluar la eficacia de los robots como compañeros de aprendizaje y desarrollo del lenguaje de los niños y niñas en edad preescolar a través de la narración oral. Para ello, se cuenta con herramientas automáticas para el análisis de historias y algoritmos personalizados que permiten comprobar el desarrollo de habilidades lingüísticas tempranas en los pequeños.

Algunas voces se han alzado en contra de este proyecto, la realidad es que los robots están empezando a entrar en nuestras vidas, y se están convirtiendo en herramientas muy útiles, por ejemplo, para el aprendizaje de habilidades informáticas; lo que constituye ya un buen ejemplo de cómo las nuevas tecnologías pueden ayudar a enriquecer los procesos de enseñanza-aprendizaje en entornos educativos.

 

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