GPS para controlar a los niños. Tranquilidad frente a autonomía

GPS para controlar a los niños. Tranquilidad frente a autonomía

Varias empresas están desarrollando GPS para que padres y madres controlen la ubicación exacta de sus hijos. Aunque se presentan como una solución perfecta para la intranquilidad del adulto, este tipo de monitorización puede limitar ciertos aspectos de su desarrollo.

Muchos padres y madres están empezando a utilizar el sistema de posicionamiento global conocido por las siglas GPS para monitorizar a sus hijos: una fórmula que puede tener varios efectos negativos. En primer lugar, puede generar rechazo. Los niños y niñas se puede negar a llevarlo como una forma de reivindicar su autonomía personal. Un segundo efecto muy significativo es que puede retrasar la formación del juicio personal.

Hay un momento en la evolución de los niños y niñas en el que deben aprender a ponderar situaciones de riesgo. Si los menores dejan de prestar atención a estas situaciones porque saben que sus padres y madres están al tanto de ellos en todo momento, se puede limitar el desarrollo de su juicio personal. En este sentido, este tipo de sistemas y herramientas ofrecen a los adultos una falsa percepción de seguridad total, puesto que, aunque no se puede cuestionar su utilidad, la tecnología no puede mantener a los pequeños a salvo de forma absoluta.

A este hecho, hemos de sumar el que los niños, al igual que los adultos, tienen todo el derecho a tener una vida privada y a no tener la sensación de que se les vigila constantemente. Por lo que, de nuevo, como cuando hemos hablando en este espacio de las herramientas de control parental, nuestra recomendación y la de otros expertos es que si se usa la tecnología para prevenir riesgos de nuestros menores, hemos de hacerlo de una forma razonable; no debemos delegar en ella una responsabilidad que nos corresponde como adultos.

Puede ser útil utilizar el GPS cuando se lleva a los niños a eventos multitudinarios como festivales de música, ferias…, e interesante para enseñarles a moverse de forma autónoma; pero no es una fórmula recomendable para monitorizar su ubicación y actividad de forma constante.

 

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