La lectura digital y el sueño

Lectura digital y sueño

Estos días ha visto la luz un estudio que demuestra que la lectura digital en pantallas con luz integrada o retroiluminadas perjudica el sueño, el ritmo biológico y el descanso nocturno.

 

La lectura antes de dormir es, por muchas razones, una actividad muy valorada (quizá no tanto practicada). Con la irrupción de los dispositivos de lectura digital en nuestras vidas, era cuestión de tiempo que se estudiase su impacto, y así ha sido. Estos días hemos conocido los resultados de un estudio que demuestran que la lectura digital en pantallas con luz integrada o retroiluminadas perjudica el sueño, el ritmo biológico y el descanso nocturno. Los resultados de este estudio han sido publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

En el marco de la investigación, doce personas estuvieron dos semanas encerradas en un laboratorio de estudio del sueño. Pasaron cinco días leyendo libros en papel y cinco días leyendo en una tableta. Los investigadores hicieron análisis de sangre regulares que revelaron una reducción en la producción de melatonina cuando los participantes leían en la tableta. Este hecho les provocaba tardar más tiempo en quedarse dormidos, dormir menos profundamente y, por tanto, estar más cansados a la mañana siguiente.

Según los expertos, la clave está en la «luz azul» que emiten este tipo de dispositivos y que puede desorientar nuestro reloj biológico. La exposición a este luz hacia el final de la tarde o por la noche puede desacelerar o interrumpir el proceso de producción de melanina. La producción de esta hormona, que responde a los cambios en la iluminación ambiental, hace que sintamos ganas de dormir, pero también actúa como un despertador natural. Si los niveles de melatonina son bajos cuando nos acostamos, aunque estemos muy cansados nos será imposible dormir, por lo que los investigadores recomiendan minimizar la exposición a esta luz durante las horas antes de acostarse.

Los resultados de este estudio no deberían sorprendernos, son muchos los que han demostrado la incidencia negativa de actividades similares como ver la televisión por la noche, pero sí nos gustaría resaltar que el estudio se refiere específicamente a las pantallas con luz integrada o retroiluminadas: algunos ereaders, tabletas, ordenadores, teléfonos… Si bien hay otras opciones para la lectura digital que, hasta que se demuestre lo contrario, quedan exentas de provocar estos efectos negativos en sus usuarios.

Podéis consultar los resultados de este estudio en este enlace.

 

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