El bilingüismo aporta algunas claves en relación con la dislexia

El bilingüismo aporta algunas claves en relación con la dislexia

El bilingüismo aporta algunas claves en relación con la dislexia en el marco de una investigación desarrollada por la Universidad galesa de Bangor y el Basque Center on Cognition, Brain and Language (BCBL).

Aprender a leer en contextos bilingües es complejo pero no supone ningún problema. Los niños bilingües tienen una gran capacidad para transferir conocimientos de un idioma a otro, simplificado enormemente este proceso de aprendizaje. Pues bien, este hecho también parece ser un plus en relación con la dislexia. Según esta investigación, el bilingüismo puede contribuyen a reducir los síntomas de este déficit. Al menos, en casos como el estudiado en el que los participantes aprendieron inglés y galés como lenguas maternas.

Los investigadores partieron de la siguiente hipótesis. Si una niña o un niño aprende un idioma transparente, en el que las letras siempre tienen el mismo sonido (en este caso, el galés) junto con otro opaco, en el que la relación letra/sonido es variable (en este caso, el inglés), el primero favorecerá la descodificación o la adquisición de la lectura del segundo. Es decir, el más fácil ayudará al más complejo.

Los resultados mostraron que el déficit de lectoescritura en inglés que sufrían las personas disléxicas que habían aprendido a hablar en galés e inglés era bastante menos fuerte que el de quienes habían adquirido solo el inglés.

En la investigación participaron sesenta personas con edades comprendidas entre los dieciocho y los cuarenta años. Éstas fueron distribuidas en cuatro grupos. En el primero juntaron a quince adultos con dislexia monolingües ingleses. El segundo reunió a otros quince disléxicos bilingües en galés y en inglés. Los otros dos grupos, también de quince miembros cada uno, estuvieron compuestos por personas sin dislexia monolingües y bilingües.

A continuación, todos los participantes recibieron los mismos estímulos en inglés. El objetivo era comprobar si el hecho de haber aprendido a leer en los dos idiomas había permitido a los disléxicos bilingües tener problemas menos severos en procesos de lectura que los que no conocían el galés. Y así fue. Un bilingüe se puede apoyar en los recursos que usa en un idioma para ayudar a procesar el otro. Y este hecho puede ser de gran ayuda para personas con dificultades en el lenguaje.

 

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