Tecnología de seguimiento de ojos e IA para decidir el final de una historia

Tecnología de seguimiento de ojos e IA para decidir el final de una historia

En The Angry River de Armen Perian, la tecnología de seguimiento ocular y el aprendizaje automático contribuyen al desenlace de la historia.

La primera vez que escuché que el Internet de las Cosas no estaría en las cosas sino en nuestro cuerpo me resultó muy impactante. Y eso que por aquel entonces (hace varios años) la tecnología ya había empezado a borrar los límites con la biología y las cosas a su alrededor. Desde entonces, he ido haciendo un seguimiento de este tema. Y este año he disfrutado de primera mano de una demo de un desarrollo muy avanzado. Lo mostré a través de las redes sociales durante mi escapada anual a SXSW. Podéis verlo a través de este enlace.

El vídeo muestra a un chico controlando la acción en un entorno virtual con su mente. Esto ya es posible desde hace tiempo. Pero no con tanta precisión y velocidad. La propuesta que comento a continuación no utiliza el mismo tipo de desarrollo. Pero sí va en la misma línea. Y da cuenta, una vez más, de las sorprendentes posibilidades que brinda la tecnología para crear experiencias enriquecidas y personalizadas. Se trata del film The Angry River, de Armen Perian, en colaboración con Crossbeat New York.

Este corto interactivo utiliza la tecnología de seguimiento ocular y el aprendizaje automático para fijar su desenlace. Así, identifica qué mira el espectador y, en función de ello, selecciona un final para la historia (entre cinco posibles, creados desde cinco perspectivas narrativas distintas). El objetivo de optimizar el nivel de satisfacción del espectador. La propuesta está alineada con los videojuegos de final múltiple, solo que en lugar de usar un controlador o un teclado para tomar decisiones que impactan en la historia, se vale de estos otros desarrollos.

¿Qué impacto pueden tener este tipo de desarrollos en el sector editorial?

Pues es difícil de saber. Por una parte, es interesante conocer las posibilidades que brinda la tecnología para generar experiencias de lectura enriquecidas y personalizadas. Si se aplican de forma acertada pueden favorecer la motivación en la lectura, contribuir a la formación de lectores digitales, etc. Por otra parte, es inquietante pensar en que se puede dejar muy poco espacio a la sorpresa, al reto… No sé qué opináis. Mientras os lo pensáis, os dejo con los tráileres del The Angry River.

El realizado desde el punto de vista del padre:

 

 

Y el realizado desde el punto de vista del hijo:

 

 

Fuente: Creative Planet Network.

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