La obsesión por los videojuegos en la infancia se debe a necesidades psicológicas no satisfechas

La obsesión por los videojuegos en la infancia se debe a necesidades psicológicas no satisfechas

La obsesión por los videojuegos en la infancia se debe a necesidades psicológicas no satisfechas. No a los videojuegos en sí.

Hace unas semanas saltaba a la palestra la noticia de que la «adicción a los videojuegos» acababa de ser reconocida como enfermedad por la OMS. En algunos medios generalistas en los que se demoniza la tecnología por sistema celebraron la noticia. Y lo hicieron a pesar de que la investigación confirma que los juegos (por sí mismos) no causan trastornos como la adicción. Pero fuimos muchos los profesionales que nos echamos las manos a la cabeza por cuestiones que se enuncian en este artículo. Una reflexión en torno a la obsesión por los videojuegos, firmada por Andrew Kinch y Nir Eyal, de la que hoy nos hacemos eco.

Andrew Kinch es fundador de GameAware. Y Nir Eyal es autor de Hooked: How to Build Habit-Forming Products y bloguero en NirAndFar.com.

En él, se hace un análisis del término «adicción», de uso recurrente hoy en día. El objetivo es poner en evidencia que para que algo denominado «adicción» constituya un problema debe presentar una serie de particularidades. Si bien, se advierte la importancia de observar su impacto en algunas actividades importantes (como las rutinas familiares, el estudio). Y de poner límites. Incluso, de buscar ayudas en los casos en los que haya indicio de trastorno.

Los autores también reflexionan sobre cómo el éxito de los videojuegos está vinculado a que abordan las necesidades psicológicas básicas. En primer lugar, la competencia. En segundo término, la autonomía. Y, finalmente, la relación social. Los autores advierten que, desafortunadamente, muchos niños y niñas no están satisfaciendo estas necesidades en su entorno familiar o escolar.

Esta afirmación puede generar cierto rechazo, cierto. Pero son muchos los ejemplos que se comparten en el articulo en los que algunos mediadores se verán representados. Y es importante tenerla presente porque en el devenir del día a día son muchas las cosas que nos distraen de las necesidades de los chicos. Sólo entendiendo estos aspectos seremos capaces de identificarlos e intentar compensarlos. Y de intentar ayudarlos a aprender a autoregularse en su uso. Algo que puede ser beneficioso en muchos sentidos, incluida la habilidad lectora.

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