La alfabetización digital, una asignatura pendiente en España

La alfabetización digital, una asignatura pendiente en España

El informe «Estudiantes, Ordenadores y Aprendizaje» de la OCDE confirma una vez más que la alfabetización digital es una asignatura pendiente en España.

 

Los dispositivos móviles (smartphonestablets…) han transformado nuestros hábitos de descubrimiento y consumo de contenidos. El alcance y la magnitud de este hecho es difícil de medir, puesto que cada día se dan nuevos pasos en este terreno, pero podemos hacernos una idea a tenor de los resultados de los diferentes estudios que se hacen en torno a este tema y a temas afines que muestran cómo muchos hombres, mujeres, chicos y chicas estamos siempre conectados. Nuestras competencias digitales, en cambio, siguen siendo una asignatura pendiente.

Una asignatura pendiente, sí. Una cosa es disponer de tecnología y otra muy diferente es hacer un uso eficaz y crítico de ella. Algunos adultos (cada vez menos, afortunadamente) piensa que el tema ya no va con ellos y no van a enfrentarse a esta asignatura pendiente. La mayoría se esmera a diario por sacarle partido a su smartphone, su tablet, por aprender a usar su nueva smartTV, y demás cachivaches de uso doméstico. Cuando se trata de los jóvenes, el planteamiento suele ser similar, porque la mayoría aprende a utilizar las TIC guiado por la intuición, compartiendo dudas con sus amigos… Y esta, como habría dicho mi abuela, no es forma.

En la era digital, el sistema educativo debe encontrar maneras más efectivas y eficientes para integrar y desarrollar la tecnología en el contexto educativo, a tenor de los resultados del informe «Estudiantes, Ordenadores y Aprendizaje: Conectando» de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Según el citado informe, los jóvenes españoles de entre 16 y 29 años no poseen las capacidades suficientes para utilizar eficientemente Internet (el 12.6% no sabe dónde acudir para informarse), y se sitúan muy por debajo de la media en cuanto a habilidades informáticas. Y todo ello pese a disponer de tecnología (9 de cada 10 jóvenes de 16 años tiene un smartphone) y a que el porcentaje de horas diarias que pasan conectados sea mucho mayor que la media (8 horas, cuando se considera extremo a partir de las 6 horas diarias).

La OCDE concluye que estas diferencias se deben, sobre todo, al sistema educativo del país analizado. Los autores del informe sugieren que, para reducir esta desigualdad en cuanto a las competencias digitales, los diferentes países deben invertir no solo en el equipo técnico, sino también en una reforma educativa para que los alumnos del S.XXI sepan adaptarse a un futuro digital y superen con éxito esta asignatura pendiente.

 

Fuente: Educaweb.com.

 

 

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