Educación digital y tecnología en las aulas

Educación digital y tecnología en las aulas

La Semana del Aprendizaje Móvil de Naciones Unidas está dedicada la educación digital y la tecnología en las aulas.

La Semana del Aprendizaje Móvil (MLW) es un evento emblemático de  Naciones Unidas sobre la educación digital y la tecnología en las aulas (TIC).

La pasada  edición de 2020, que se llevó a cabo online debido a la pandemia COVID-19, se tituló “Beyond Disruption: Technology Enabled Learning Futures”. El evento se centró en el intercambio de conocimientos sobre el uso de la tecnología para garantizar la continuidad y la calidad del aprendizaje.

También se debatió cómo construir sistemas educativos resilientes en el contexto de la COVID-19.  A los pocos días de su llegada, esta pandemia provocó una gran interrupción en la educación en todo el mundo. En el punto álgido de los confinamientos, el 90% de la población de niños en edad escolar se vio afectada.

Algunos países ya contaban con sistemas digitales integrales. Y pudieron pasar con cierta rapidez al aprendizaje a distancia desde casa. Sin embargo, la realidad es que la mayoría de los países no estaban preparados. Y se vieron obligados a idear rápidamente nuevas estrategias y asociaciones para la continuidad de la educación.

Los efectos de la pandemia de COVID-19 fueron inmediatos.

En concreto, la llegada del virus, a pesar de los esfuerzos masivos en todo el mundo, ha ampliado y exacerbado aún más la brecha digital entre los pobres y los que apenas se las arreglan. También entre los que viven en las ciudades y los que viven en las zonas rurales. No obstante, la pandemia también ha sido un catalizador para el cambio en la educación. Si bien, queda por ver si estos cambios durarán a largo plazo.

Los gobiernos y las ONG de todo el mundo pusieron en marcha muchas iniciativas con relativa rapidez para garantizar que todos los niños siguieran aprendiendo. Desde televisión y radio, a cursos en redes sociales o implementación de plataformas digitales educativas.

Los enfoques digitales de la educación fueron especialmente comunes. Este hecho permitió brindar algún tipo de educación digital en todos los países del mundo. Si bien, no para todos. En consecuencia, las tecnologías digitales ya no pueden verse como un lujo, sino que se han convertido en una necesidad social para apoyar la educación como un derecho humano, para el bien común y público.

Hacer que ordenadores y tabletas estén disponibles es sólo el comienzo. Los países también deben asegurarse de que maestros y estudiantes, así como padres y tutores, estén alfabetizados digitalmente. Además, los gobiernos también deben encontrar formas de mantener las tecnologías que implican soporte técnico y conectividad sólida.

Según el informe aportado tras las jornadas, las tecnologías disponibles en la actualidad tienden a basarse en enfoques pedagógicos anticuados. Sería necesario invertir más en programas de evaluación e investigación innovadores. De este modo, el impacto de las tecnologías digitales en el aprendizaje de los estudiantes se puede comprender mejor. En lugar de depender de la especulación o las buenas intenciones.

los enfoques nuevos y existentes para la enseñanza y el aprendizaje, ya sean digitales o no, deben evaluarse de manera sólida antes de implementarse a escala.

Todos estos múltiples desafíos y oportunidades. Además, requieren nuevas asociaciones, cooperación y colaboración entre los países y dentro de ellos. También entre los sectores público y privado, para aprovechar los beneficios potenciales de las tecnologías digitales y mejorar el impacto, la eficiencia y la eficacia.

Las numerosas discusiones que tuvieron lugar durante la Semana del Aprendizaje Móvil 2020 pidieron que la educación se reinventase para el futuro. Es necesaria una nueva visión de la enseñanza y el aprendizaje diseñada para ayudar a los jóvenes a desarrollar todas sus capacidades.

Para lograr esto, para asegurar que la educación esté diseñada para el bien común, los expertos destacaron que el mundo necesita desarrollar un plan sólido. Este plan debe ser uno que reúna a los países, de modo que cada uno pueda aprender unos de otros, e involucra a todas las partes interesadas.

Estudiantes, maestros, padres, comunidades locales, responsables políticos, sector privado… Todos han de aportar para garantizar que los niños, los jóvenes, las mujeres y los hombres de todo el mundo reciban el apoyo adecuado. Incluso, en las situaciones más inesperadas, como han sido las de la pandemia.

El informe concluye que un aspecto positivo de la pandemia es que mostró claramente que el cambio en la educación no siempre es algo malo. Por ejemplo, como ha sido el caso, la interrupción de las clases presenciales ha podido conducir a la innovación en el aula.

Ahora es necesario acordar la ruta correcta para garantizar que la educación sea inclusiva, equitativa, de alta calidad. Y, por supuesto, para todos.

 

Fuente e imagen: Biblioteca Digital de la UNESCO.

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