Bibliotecarios de todo el mundo invitan a sus usuarios infantiles a dejar sus peluches una noche en la biblioteca. Estas fiestas de pijamas para peluches se han consolidado como iniciativas para promover la lectura.

Desde hace años, bibliotecarios de todo el mundo invitan a sus usuarios infantiles a dejar sus peluches una noche en la biblioteca. En estas “fiesta de pijamas”, los bibliotecarios sacan fotos de los juguetes rondando las estanterías, leyendo libros, haciendo manualidades, etc. Al día siguiente, sus dueños vuelven a por ellos y disfrutan de las fotos de sus aventuras. En algunos programas, incluso, el peluche vuelve a brazos de su dueño con un libro que ha elegido para él.

Un estudio muestra cómo este tipo de iniciativas tienen impacto especial en el interés de los más pequeños por la lectura.

El estudio muestra que esta simpática actividad de promoción de la lectura puede ayudar a aumentar los tiempos de lectura. Y que tiene un componente afectivo que al rememorarla activa su efecto meses después. El grupo de niños que participó en la investigación mostró un mayor interés por la lectura después de la actividad. Y empezó a leer historias a sus peluches en los días posteriores a la fiesta de pijamas. Este interés se fue diluyendo. Pero pudo ser reactivado meses después invitando a los niños a ver de nuevo las fotos de la experiencia de sus peluches en la biblioteca.

Los bibliotecarios que han realizado este tipo de actividad también han observado sus efectos positivos en los niños. Y que han motivado respuestas muy positivas por parte de sus familias. El más inmediato es la búsqueda de los libros y de los objetos con los que su peluche ha interactuado en el espacio de la biblioteca. Esta respuesta refuerza las relaciones de empatía con los peluches, a los que descubren gustos iguales a los suyos. Y con la lectura, puesto que descubren historias que conocen u otras que les parecen de especial interés.

Este tipo de iniciativas tienen unos resultados que, sin duda, bien merecen el esfuerzo de su preparación. Al fin y al cabo, son, en esencia, una forma más de promover experiencias positivas en torno a la lectura. Experiencias que tienen un importante componente afectivo que puede ayudar a reforzar de una forma especial el interés por la lectura en la infancia.

 

Fuente: School Library Journal.

 

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