La lectura compartida resulta clave para motivar el interés por la lectura y contribuir a la formación desde las primeras edades. Este hecho es aplicable a los contenidos en formato digital. Si bien, sus aspectos diferenciales han de tenerse en cuenta tanto en el diseño de los materiales como en la selección y las prácticas de lectura.

La práctica de la lectura compartida promueve el desarrollo de los niños desde las primeras edades. También contribuye a sentar las bases para la alfabetización y el aprendizaje. Sin embargo, estos aspectos pueden darse o no cuando se utilizan contenidos en formato digital. Y es algo que se ha de tener muy presente en relación con las primeras edades.

El sistema visual de los niños y niñas entre los seis y los diez meses se siente atraído por el movimiento, un elemento muy presente en los contenidos digitales. Por ello, el uso de dispositivos digitales motiva un mayor nivel estimulación cerebral. De él también pueden derivarse otros beneficios: atención, participación, conversación en torno a la lectura. Sin embargo, también se pueden plantear algunos aspectos inconvenientes.

La música, la narración en voz alta, los elementos interactivos… pueden motivar mayor pasividad de los mediadores (padres y madres, principalmente) en los momentos de lectura compartida en formato digital. Este es un mecanismo importante para promover el desarrollo del lenguaje, y eliminarlo puede ser perjudicial para el desarrollo de la alfabetización.

En el Joan Ganz Cooney Center llevan tiempo estudiando este hecho. Y desde su blog nos llegan las siguientes evidencias.

Claves para el diseño de contenidos digitales para niños en las primeras edades.

Los contenidos digitales con audio, por ejemplo, promueven la conversación independiente en las experiencias de lectura compartida. Comentarios y preguntas que conectan elementos de la historia con elementos de la vida cotidiana y experiencias de los niños. Y este tipo de experiencias apoyan el desarrollo de la alfabetización.

Sin embargo, si la lectura de este tipo de contenidos no es compartida los resultados varían. El acompañamiento del audio en una historia ayuda a los niños a retener más información. Pero su capacidad para reproducir una historia y responder a preguntas sobre ella es mucho mayor cuando los padres leen con ellos que utilizando la funcionalidad de narración automática.

Estos hallazgos confirman que el diseño de los contenidos digitales tiene importantes implicaciones en lo referente al apoyo del aprendizaje en los niños. Hay cualidades que interfieren con el aprendizaje. Y otras que lo favorecen. Incorporar estas últimas puede promover comportamientos de los mediadores que apoyen el aprendizaje de los niños. Estos hechos también pueden ayudar a los desarrolladores a aplicar enfoques similares al diseño de aplicaciones para su uso autónomo por parte de los niños.

 

Fuente: Joan Ganz Clooney Center.

 

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