La programación infantil se va de la tele. Una transición motivada por los nuevos hábitos de consumo de contenidos, pero también por la poca atención que ha merecido a lo largo de los últimos años.

En los 90, con el surgimiento de las cadenas privadas, la programación infantil de la tele vivió una época dorada. Muchos la recordamos con nostalgia. Pero, poco a poco, los operadores televisivos optaron por otros formatos con los que obtener más audiencia (y, por lo tanto, más ingresos publicitarios). Y, desafortunadamente, éstos resultaron poco apropiados para este segmento de la población.

Con la llegada de la Televisión Digital Terrestre (TDT) varios canales encontraron una forma de satisfacer la demanda del público infantil y juvenil. Y diversificaron su oferta a través de canales temáticos: Clan (TVE), Neox (Antena 3), Boing (Telecinco). Niños y jóvenes volvieron a constituir una audiencia objetivo para las cadenas. Sin embargo, su programación ha estado teñida de sombras.

A lo largo de los años, muchas han sido las voces que la han cuestionado. En primer lugar, porque estos canales temáticos no han ofrecido nunca la diversidad de contenidos prometida. En segundo lugar, porque muchos de estos contenidos se han clasificado como inadecuados para el público infantil. Y en tercer y último término, porque en muchos casos han dejado de lado al público adolescente.

YouTube se ha convertido en la principal puerta de acceso a contenidos audiovisuales del público infantil y juvenil.

En este contexto, la Red, en concreto YouTube, ha ido ganando terreno a la tele. Y se ha convertido en la principal puerta de acceso a contenidos audiovisuales del público infantil y juvenil. Muy especialmente gracias al auge de los dispositivos móviles y las apps, que dan acceso al contenido en cualquier momento y en cualquier lugar. Y que han motivado un cambio de hábitos en el consumo de contenidos en favor del contenido a la carta.

Los canales temáticos han ido creando sus propias apps para satisfacer esta nueva demanda, pero no ha sido suficiente. Y YouTube los ha superado con creces en lo que se refiere a consumo de contenidos por parte de niños y jóvenes. Este hecho no ha pasado desapercibido y los nuevos servicios de contenido a la carta nacen ya, además de con una estrategia móvil, con sus propias secciones para niños para atender esta demanda (véase el caso de Netflix).

Pero la carrera por conquistar a las futuras generaciones de adultos continúa, ahora añadiendo al menú a la carta contenidos originales (véase, de nuevo, el caso de Netflix). Y YouTube no quiere quedar rezagado. Así, ayer anunció el lanzamiento de su propia programación original para este año. Es difícil saber si las cadenas de televisión están pensando en mover ficha. Pero según pasa el tiempo los retos son cada vez más complejos y, por ende, más difíciles de abordar.

 

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