Científicos de las universidades de Cornell y Dallas han creado un robot que muestra cómo las inteligencias artificiales nos pueden ayudar con la compresión lectora.

Las posibilidades de las inteligencias artificiales cada día son más sorprendentes. Y cada vez parecen más difíciles de vislumbrar. Según un informe de científicos de las universidades de Cornell y Dallas (EE. UU.) pueden, incluso, ayudarnos a hacer un seguimiento y evaluar la compresión lectora de un texto.

Este equipo de científicos ha construido un sistema que ha aprendido a formular preguntas propias. Y que también podría ser de ayuda para chatbots. El algoritmo de aprendizaje de esta máquina puede leer un pasaje de un determinado texto. Y, a continuación, elaborar, por sí mismo, el tipo de preguntas que evaluarían si el lector ha comprendido lo leído. El software se enseñó a sí mismo utilizando una gran cantidad de datos de la vida real. Y, con algunas reglas, estas IA pueden ser capaces de formular preguntas de una manera que parezca más humana.

Para ello, el equipo utilizó una red neuronal y la entrenó en más de 500 artículos de Wikipedia que se asociaban a 100.000 preguntas sobre esos textos, procedentes de colaboradores de la web. El software aprendió a reconocer patrones que relacionaban las preguntas con su texto fuente. Por ejemplo, las fechas, que se corresponden con preguntas que comienzan por “cuándo”, o la información sobre lugares, que a menudo llevaban a preguntas que comienzan por “dónde”.

Por el momento, la versión actual del sistema produce una pregunta por cada frase que lee. Pero la idea es que en un futuro haga preguntas solo acerca de oraciones que contengan información relevante. Los autores consideran que algoritmos similares podrían ser utilizados en las aulas para ayudar a los estudiantes. Por un parte, monitorizando su lectura y, por otra, preguntándoles cuestiones claves de lo que acaban de leer.

 

Imagen cortesía de Pixabay.

 

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