El estudio Jóvenes en la red: un selfie del Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ofrece un análisis de la relación de los jóvenes con Internet y las redes sociales con el objetivo de determinar si están enganchados a la Red.

 

El Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ha publicado el estudio Jóvenes en la red: un selfie en el que analiza la relación de los jóvenes con Internet y las redes sociales con el objetivo de determinar si están enganchados a la Red.

Según el informe, el 58% de los jóvenes de entre 16 y 20 años reconoce los riesgos que supone el uso de Internet; incluso, un 41% ha afirmado que el acoso por parte de adultos a menores es constante. Tan solo un 20% se mantiene al margen de estos peligros y dice no sufrirlos. Sin embargo, en general, los jóvenes prefieren asumir estos riesgos porque, para ellos, el que no está en las redes sociales, no existe.

Su interés en las redes sociales puede parecer poco acorde al estado de dependencia de la Red que estos jóvenes manifiestan, ya que el 90% de los 800 entrevistados afirma no sentirse personalmente dependiente de las redes sociales (tan solo el 7% reconoce estar francamente enganchado a ellas).

Sin embargo, si se les pregunta por el nivel de dependencia de otros jóvenes el 85% afirma que existe un sometimiento a la tecnología y las redes sociales muy alto entre amigos y compañeros. Quizás ven más la paja en el ojo ajeno.

El 60% responde que no le afectaría en absoluto carecer de conexión. Sin embargo, más de la mitad de ellos reconoce haber sentido la necesidad de desconectarse por saturación ante la frenética actividad de las redes sociales.

Contradictorio, pero lógico si tenemos en cuenta que la percepción general de alguien que ha crecido usando Internet es que no es un objeto que cree dependencia, sino un medio tan habitual y necesario como coger el autobús o el metro.

En general, los jóvenes usan la Red para buscar información, pero también es una de sus mayores fuentes de ocio y diversión. Una gran mayoría de ellos son participativos en las redes sociales, sin embargo la preferencia es el cotilleo: el 81% suele pasar más tiempo viendo los perfiles, fotos y comentarios de otras personas que aportando los suyos propios.

El estudio también nos ofrece una fotografía, un selfie, de estos jóvenes internautas y nos propone cuatro tipos en función de su comportamiento:

  • Jóvenes pragmáticos (30,1%) en los que confluyen tanto la necesidad imperiosa de usar las tecnologías, como el reconocimiento de que Internet les absorbe demasiado y de que en algunas ocasiones pueden estar en riesgo.
  • Jóvenes integrados en la Red (26,9%) que piensan que las tecnologías tienen grandes ventajas y las aprovechan, pero no hacen un uso intensivo de ellas. Además, no consideran que la pérdida de intimidad o seguridad en Internet sea mayor a la que pueda haber en la calle.
  • Jóvenes experimentados (17,5%), defensores a ultranza de las redes sociales, son el grupo más activo, el que más las aprovecha, minimizando los posibles riesgos. Nunca se sienten saturados, ni creen padecer adicción. Son capaces de ver las ventajas de combinar el mundo online y offline.
  • Jóvenes tecnófobos (12%) que mantienen un discurso negativo frente a las redes sociales, valorando las relaciones “cara a cara” como de mayor calidad afectiva. Aunque tienen cuentas apenas las mantienen y tienen una mayor conciencia de los peligros del ciberespacio.

En la siguiente infografía podéis ampliar la información:

 

Infografía Jóvenes en la red un selfie

 

Fuente: Toyoutome.

 

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