boolino, el potente recomendador de lecturas para niños y jóvenes con más de 58.000 usuarios y 100.000 visitas al mes en España, se prepara para convertirse en plataforma internacional de fomento de la lectura infantil y juvenil.

 

A principio de 2012 veía la luz boolino, un proyecto creado y liderado por un equipo de padres y profesionales con experiencia en el sector editorial y educativo, que surgía con el ánimo de convertirse en “el Goodreads de los niños”. A lo largo de estos pocos pero intensos años de vida, boolino ha dado el salto de red social de lectura a buscador y recomendador de obras para público infantil y juvenil, y cuenta con unos 58.000 usuarios y una media de 100.000 visitas al mes.

boolino es un espacio muy completo de recomendación de lecturas. En él, padres y madres, principales usuarios de la plataforma, encontrarán información de unas 135.000 obras para niños y jóvenes de 0 a 12 años, ofrecida a través de fichas simplificadas y muy visuales, con sus datos bibliográficos, sinopsis, lecturas relacionadas, botón de compra; en las que las familias pueden, además, hacer aportaciones en formato texto, imagen y vídeo: su opinión sobre la obra o su experiencia de lectura, el dibujo que han realizado sus hijos a partir de ella… También pueden solicitar una reseña de las obras que no la incluyan.

A través de la web se ofrecen recomendaciones de lectura, se informa sobre novedades editoriales, se hacen sugerencias… Todas las búsquedas que se lleven a cabo en la web se pueden filtrar atendiendo a diferentes criterios combinables: edad, categoría, tipo de contenidos, idioma. La plataforma ha incorporado además su propio algoritmo de recomendaciones, el “índice boolino”, que registra y analiza el comportamiento web del usuario para ofrecerle resultados relevantes en función de su perfil, con el objetivo de contribuir a la mejora del servicio.

El equipo de boolino, encabezado por Sven Huber y Toni Montserrat, fundadores de la empresa, ha desarrollado también un método propio para promover la lectura en el hogar, “My Little Book Box“, que lleva su misión más allá del espacio virtual. My Little Book Box incluye un libro, su guía de lectura y tres propuestas de manualidades en torno a él. Los interesados puede informarse sobre ello a través de su web o de su servicio de consultoría a domicilio, y adquirir la caja que más llame su atención o sea de su gusto e interés, así como suscribirse para recibirlas de forma mensual, trimestral o anual, sin ningún compromiso de permanencia.

En conjunto, un ejemplo de desarrollo de experiencia (en definitiva, de servicio) en torno a contenidos editoriales que está creciendo a un ritmo imparable (ya ha lanzado la plataforma en Reino Unido, y en pocas semanas lanzará su propuesta para Alemania), en el que los editores han encontrado un buen aliado para dar a conocer su catálogo e informar de sus novedades, enriquecer algunos de sus títulos con propuestas, etc. Recordemos que, ante la imparable y creciente oferta de todo tipo de contenidos en Internet, las editoriales deben tener en cuenta que, más allá de la venta directa de productos, ya sean libros físicos o electrónicos, la clave está en el servicio y en la relación con el cliente.

 

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